lunes, 13 de octubre de 2008

Skinheads Sharp

NOTA DE LECTOR

“Skinheads antifascistas: El lado rojo de la fuerza” (de Alejandro Seselovsky)

“Son Skinheads de los otros,

los que están en contra del prejuicio racial”

Al comenzar a trabajar sobre las crónicas, a los periodistas- por lo menos a mi me pasa- nos cuesta tomar la distancia necesaria para no caer en los temas que el imaginario social maneja. Es como si buscáramos inconscientemente presentar un producto que abarque los tópicos que los lectores de alguna manera conocen; o como los lectores piensan sobre eso.

Alejandro Seselovsky creo que, teniendo en cuenta la crónica de los Skinheads, busco disociarse de esa forma de trabajo y creo que entregó una nota altamente periodística, no solo por la información que recopiló sino más por animarse a desnudar una realidad que, para la sociedad, es de otra manera.

El periodista se mete dentro de la vida de los Sharp, y desde esa experiencia cuenta la historia; una relato que comienza contando lo que ven sus ojos (“las corridas en Plaza de Mayo”) y, entre un poco historia y actualidad, termina mostrando lo que le cuenta “El Moko” uno de los tantos exponentes de esta cultura. Y para poder pasearse por todos esos ángulos, utiliza muy bien los recursos con los que cuenta: el tiempo. La manera de moverse dentro de la crónica hace que tenga que utilizar la temporalidad no de modo lineal, ya que el objetivo del periodista es dar el mejor panorama de lo que después va a contar. Por eso comienza por las corridas en Plaza de Mayo, que ocurrieron dos meses después de haber comenzado su experiencia Sharp. Luego la crónica pasa por una suerte de reseña histórica, que además de servir de transición entre el testimonio directo del periodista y el de los actores de la crónica, sirve para anclar qué son realmente los Skinheads, aunque la justificación de Seselovsky es mucho mejor:

La confusión se desvanece con diez minutos de revisión histórica: el mayor problema que tienen algunos tipos sociales más o menos establecidos (un pelado con borcegos es siempre un filonazi, por ejemplo) es que esos diez minutos no llegan nunca y entonces, ya saben: un pelado con borregos es siempre un filonazi. Así lo repiten las generaciones de movileros y cronistas, y así se va enquistando el desdibujo que un día se vuelve dibujo pleno sin contrahistoria”

Creo que, como dije al principio, lo que más destacó de esta crónica es eso de presentar una “contrahistoria”, que plantee una disyunción en el ideario establecido de la sociedad.

Por otro lado, la presentación del espacio es, como en la mayoría de las crónicas vistas, otro recurso ideal para mostrar un producto compacto en el sentido de dar una idea más real y acabada al contexto en donde se mueve el periodista. En este caso, Seselovsky no escogió una exhaustiva descripción de los lugares en sí, pero si se basó mucho en la descripción de los entrevistados y especialmente al final, en Moko.

Creo que la crónica sobre los Skinheads es una crónica muy inteligente. No ofrece grandes hazañas estructurales (literariamente hablando) ni tampoco un tema de interés social superlativo, pero creo que la intención de mostrar un poco de lo que no se ve (y no se verá nunca si nadie se toma esos diez minutos de revisión histórica) es de un gran aporte a la profesión y a eso de agudizar la mirada.

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